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La Coctelera

El Mercuriano **

Mercuriano, hace referencia a Mercurio, Dios de la comunicación en la mitología griega.

Categoría: Opinión

30 Mayo 2009

PERIODISMO Y LITERATURA

PERIODISMO Y LITERATURA

Foto: Truman Capote.

De sobremanera, Truman Capote con su obra "A Sangre Fría" se convirtió en pionero del periodismo literario. Capturó en una forma novelística, la realidad que le apasionaba del periodismo. Es una clara muestra de lo exitoso que pueden ser las mezclas que culturalmente nunca desarrollamos por miedo al error.

Capote, inhibido por su curiosidad investigativa sigue los rastros de una masacre en un pueblo de Kansas, donde apasionado por el misterio del paradero y los motivos de los victimarios, sigue huella por huella todos los datos que podía conseguir como excelente reportero. Su investigación dura un poco más de cinco años, en los cuales conoce a todas las personas del pueblo e incluso se vuelve amigo de los homicidas, quienes presos, esperaban su ejecución en la horca. Después de esto, Truman desarrolla su novela, que por su gran calidad investigativa y sus aspectos totalmente reales, se convierte en un boom en todo el país norte-americano en la segunda mitad del siglo XX.

El autor, luego de la publicación de su obra, siente una dualidad moral, que por un lado le proporcionaba felicidad ver el resultado de todo su trabajo, mientras que por otro le generaba karma, el saber que aquellos asesinos que se habían vuelto sus amigos, estaban muertos por la pena capital. Como él mismo lo dijo:, "Escribir el libro no me resultó tan difícil como tener que vivir con él".

"A Sangre Fría" es una novela con descripciones demasiado completas, de personajes que se encarnan en la mente del lector de manera común; escenarios reales que transportan la imaginación; y sucesos no ficticios que abruman por completo las percepciones de quienes se sientan hora tras hora delante del extenso libro, destruyendo una por una, las especulaciones que éstos generan en la historia. Con gran metodología objetiva y real, el autor hace sentir al espectador, leyendo un reportaje de cuatro cientas hojas en un periódico local de Kansas, con la diferencia de que esta novela es un tren que viaja por numerosas estaciones que van encaminando al lector a través de una historia real. El narrador se encuentra en todos los hechos, pero no es en ninguno participe de ellos (omnisciente). Capote nos va mostrando esta gran historia con su periodismo literario, mostrando el pueblo y la familia asesinada, junto a los planes y hechos de los asesinos, en escenas intercaladas que le regalan al lector un sentimiento informativo de qué están haciendo por diferentes lados, los personajes en un mismo tiempo.

Ya estando mucho más informados acerca de este espectacular ejemplo del periodismo literario o de el género llamado novela real (gracias a Capote), muchos autores de crónicas que informan con la más alta cantidad de detalles y bastantes escritores de literatura ficticia que montan historias inéditas y creativas sobre la imaginación del espectador, han entrado al debate de gran polémica sobre la existencia de esta mezcla literaria que analizamos.

El periodismo no es un hermano menor de la literatura. Como estudiante de comunicación social y periodismo, pero ante todo como lector empedernido de todo tipo de artículos, notas, historias, crónicas, noticias, ensayos, novelas, cuentos, etcétera, confieso que prefiero las crónicas. Éstas, me transfieren sucesos, lugares y descripciones reales que desconozco, acompañados de exuberantes, pero objetivos y concisos datos reales, que despiertan mi creatividad mental, para construir circunstancias, caras, casas y hasta sentimientos que va narrando el autor respectivo. Me parece muchísimo más interesante leer un artículo que me va a informar de la realidad que no sabía que existía, o al menos, de la que vivo pero desconozco, que leer obras literarias que construyen en mi cerebro conjuntos ficticios de vidas que no existen.

Pero tal y como lo afirma el cronista argentino Martín Caparrós, no siento la diferencia entre periodismo y literatura. Son simplemente corrientes distintas, donde la ficticia le compromete un pacto al lector de que lo va a entretener, contándole una historia que nunca sucedió, pero que tal vez le va a poner a pensar. Mientras que la no ficticia, le cuenta una historia cierta de la que el autor se enteró y quiere que lo sepa. Aunque los pactos marcan diferencia, los géneros no deben ser de igual forma diferenciados. Los dos relatan algo. Ambos le transmiten a partir de herramientas comunes, mensajes que informen o entretengan al lector, según sea el caso.

Es por eso, que la novela real no surge como un género como tal, a través de Truman Capote, sino que más bien, es un entrelazado de herramientas de la literatura y el periodismo, que coadyuvan a que el objetivo respectivo sea eficaz en la mente e imaginación del lector.

Como alguna vez lo dijo la periodista argentina Leyla Guerriero"(...)en los grandes cronistas encuentro ecos de Richard Ford y de Scott Fitzgerald, de Góngora y de la Biblia, de José Martí y de Gonzalo Rojas, de Flaubert y de Paul Bowles, de Salinger y de Alice Munro, de Nabokov y de Pavese, de Bradbury y de Martin Amis, de Murakami y David Foster Wallace. Claro que si vamos a ser sinceros, no suele haber, en los grandes escritores de ficción, ecos de cronistas majestuosos".

Lo que sí es maravilloso, es leer una crónica con la capacidad narrativa de la literatura; personajes reales con descripciones detalladas y completas; lugares existentes como escenarios de locura; circunstancias históricas con ánimos de ser situaciones creativas. De igual forma, una novela centrada en la investigación de un acontecimiento, conforma la dinámica de la curiosidad por la realidad, junto con la descripción característica de la literatura, que crea la eficiencia de un mensaje bien comunicado; de una historia bien contada; de un hecho perfectamente informado.

 

Esteban Alvarán Marín                                                                esalvaran@academia.poligran.edu.co 

 

Foto: http://www.flickr.com/photos/litmuse/109265615/

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8 Mayo 2009

KARMA COLOMBIANO

KARMA COLOMBIANO

 

Foto: http://www.flickr.com/photos/yosmary/2315582221/sizes/s/


 

Colombia en su último cuarto de siglo, ha desarrollado en sus entrañas el conflicto armado guerrillero y paramilitar, la violencia política y el tráfico de narcóticos, paralelamente a una sociedad alegre, que aunque sufre a diario los problemas de desarrollo humano que sobrelleva el país, aún siente la pasión y el orgullo de ser colombiana.

Documentales como Colombia Vive, dirigido por el periodista Mauricio Gómez, producen la reencarnación del dolor en un pueblo acogido por su ánimo alegre, que deja las dificultades del pasado en el olvido; y también, alimentan el conocimiento de la historia patria para generaciones modernas que nacieron en la época de las políticas oscuras y la doble intencionalidad.

Los movimientos revolucionarios, el auge del narcotráfico, la guerra por el poder, los asesinatos, secuestros, atentados terroristas y conspiraciones entre otros, hacen parte de la vida de cualquier colombiano. Es su historia la que, indebidamente, pone en tela de juicio el prestigio internacional a cualquier compatriota. Es así, que actualmente con la supuesta evolución del siglo XXI en temas de seguridad y cultura con el presidente Uribe, aún tenemos una fila propia en muchos de los principales aeropuertos del mundo. Sólo porque algunos de nosotros se han desviado a través de los tiempos por caminos erróneos de astucia o ignorancia, ¿Es consecuente afirmar que todos los nacidos en Colombia son narcos o asesinos?.

La historia colombiana es realmente una cara atroz de la sociedad que deja heridas cohibidas de perdón y saladas por la xenofobia mundial. Aunque son muchas las caras compatriotas reconocidas en el exterior, producto de nuestras buenas capacidades y el esfuerzo en aspectos artísticos y deportivos principalmente, el número de caras colombianas buscadas por autoridades internacionales se aproximan a mil, superando las primeras en gran proporción. Pero lo que no todos afuera comprenden muy bien, es que la explotación de oficios ilegales en Colombia, es  consecuencia de los bajos índices de bienestar que creó la avaricia de la corrupción y la desigualdad del poder. Un poder monopolizado por la burguesía y las clases altas, quienes toman las decisiones de todo un pueblo por el beneficio de unos cuantos, desde el siglo pasado.

Los grupos revolucionarios con ideologías que en un principio se determinaban socialistas, nacieron en éste país rico de recursos, a partir de mediados del siglo XX por la desigualdad social y la necesidad de luchar por los medios de producción comunitarios. Pensamientos con muy buenos objetivos sociales, que buscaban el bienestar de la sociedad, pero que con el tiempo, se convirtieron en guerrillas violentas con intereses de lucro más abarcadores que el propio capitalismo. Es por esto, que con la industrialización de la marihuana, la coca y la amapola, tales grupos armados vieron latente la posibilidad de hacerse ricos, mediatizados al terror que apuñalan al colombiano. Tal vez, la única guerrilla revolucionaria que se salvó de no tener relaciones con el narcotráfico fue el M19, quienes siempre mantuvieron como principio esencial, la búsqueda de la igualdad en Colombia; éste grupo firmó la paz con el gobierno colombiano y entregó las armas para siempre en 1990.

Atestados por los carteles del narcotráfico, capos como los Rodríguez Orejuela de Cali, Ledher del eje cafetero, Pablo Escobar de Medellín y Gacha de Cundinamarca, hicieron hasta lo imposible por mantener el predominio de sus negocios y la ilegalidad de la extradición. A pesar de que algunos utilizaban parte de sus ganancias para la comunidad, como en el caso de Escobar, que construyó barrios y canchas deportivas para la sociedad de bajos recursos, todos cometieron con barbarie delitos terroristas por su supremacía. Afortunadamente, uno a uno fueron cayendo ante autoridad colombiana con el apoyo de los Estados Unidos, o ante sus tumbas. Sus atentados fueron innegablemente actos que dejaron huella en el arenal de las penas históricas en Colombia.

Sin embargo, la lucha contra el narcotráfico aún no culmina. La guerrilla de las FARC y otros grupos al margen de la ley, heredaron el negocio de gran lucro. Álvaro Uribe y su lucha contra el terrorismo de la mano de la seguridad democrática,  no ha podido obtener victoria en éste conflicto, que necesita un poco más, que una mano firme y un corazón grande para finalizar.

No siendo suficiente, la corrupción y la guerra política también desvanecen la justicia y orden democrático colombiano. Las conspiraciones y todo lo que pasa después del telón del poder, son un tema más que preocupa al pueblo. Nuestro mandatario, por ejemplo, se ha preocupado más por cómo perdurar en su puesto presidencial, que por buscar soluciones a problemas que en serio necesitan gestión. Como el desempleo, que si éste tuviera un buen método de disminución, los problemas de pobreza, violencia urbana y narcotráfico, irían desapareciendo poco a poco, equilibrando así la balanza del desarrollo de nuestro país, territorio y pueblo, al que pertenecemos todos los colombianos.

Sólo hay que abrir los ojos, para darse cuenta que nos están metiendo los dedos a la boca. Pero sin juicio, el colombiano sigue pensando que nuestro presidente ha sido y será el mejor de todos. Por lo tanto, votará en las próximas elecciones por la narco-política, por el bienestar de los magnates económicos y las ejecuciones extrajudiciales, que tanto le han gustado, a pesar de que lo traten con exclusión en el resto del planeta, por no inducirse al cambio que tiene oportunidad de brindarle a nuestra patria querida, Colombia.

Esteban Alvarán Marin                                                                                                     esalvaran@academia.poligran.edu.co

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Mi nombre es Esteban Alvarán Marín, estudiante de Comunicación Social y Periodismo del Politécnico Grancolombiano. Bienvenidos. Me identifico con el periodismo social, cultural y ambiental. Espero sus comentarios para el desarrollo positivo de este blog.

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