Colombianos de la mano con el ambiente
MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN, A PARTIR DE ELEMENTOS RECICLADOS
Jóvenes empresarios innovan en el país, con la producción del Wood Plastic Composite (WPC).

Empresario Óscar Méndez, socio de Compuestos Plásticos.
Aproximadamente son 200 millones de toneladas de plástico desechadas en el mundo al año, de las cuales sólo el 3% son recicladas. Disminuir el consumo de plástico y desarrollar industrias que integren el reciclaje, son claras soluciones a las alarmantes cifras.
El Wood Plastic Composite (WPC) es un material ecológico, compuesto por plástico y fibras naturales, como los desechos de la madera. Es considerado un perfecto sustituto a la madera tradicional y los productos de perfilería plástica, usados en la industria de la construcción, por su gran aporte ambiental de impacto y sus cualidades inigualables. Es resistente a la humedad, los insectos y los rayos UV. Además, es totalmente reciclable, indeformable y no inflamable.
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Piso, rejas y poste de WPC
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La idea, aunque nació en Noruega en la década de los setenta, es desarrollada con fuerza en China y los Estados Unidos. Ahora, Óscar Méndez y Fredy Rodríguez emprenden su camino con el WPC en Colombia, con el objetivo de darle función a los desechos de plástico y maderas, sustituyendo materiales de construcción tradicionalmente usados, que no hacen ningún aporte benéfico al medio ambiente.
"La realidad ambiental que vivimos en el planeta, nos dio la motivación de desarrollar este proyecto, que sabemos generará un positivo impacto en el ambiente, con nuestro producto". Afirmó Óscar Méndez, arquitecto de profesión y socio de Compuestos Plásticos.
De manera excepcional, estos dos jóvenes empresarios son ejemplo de cómo hacer parte del cambio que necesitamos en el planeta: llevan a cabo sus objetivos personales, paralelamente a sus aportes por el bienestar del ambiente de todos.
servido por Esteban
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MEDIDA DE PICO Y PLACA GENERA INCOMODIDAD PARA LOS USUARIOS DE TRANSMILENIO

Estación Marly en Horas Pico.
Una esperanza destruida es lo que se encuentra en el sistema de transporte masivo Transmilenio de Bogotá. El hacinamiento en los buses es insoportable, la entrada y salida de las diferentes estaciones es una pista de obstáculos y la espera por el bus con determinada ruta, puede tardar hasta veinte minutos, en los horarios “pico”.
Aunque el “Pico y Placa todo el día” puede tener efectos positivos para el tráfico particular de la ciudad, ésa no fue la impresión que tomaron los incomodados usuarios de Transmilenio a partir del 6 de febrero. Cuando el 40% de los automotores de la capital se les restringe la salida a las calles, sus dueños deben hacer uso del transporte público.
Los indignados usuarios del más costoso de los transportes públicos masivos de la capital, sienten a diario que su dinero es literalmente “robado”. El camino a sus empleos, estudios u hogares se convierte en un dolor de cabeza, que dura desde que la palabra “Transmilenio” llega a sus mentes. El servicio es demorado en la entrada, tanto para acceder directamente como para comprar un pasaje. Son filas interminables que pueden llegar a setenta y cien personas, quienes a la intemperie del clima y pasivamente avanzan durante quince o veinticinco minutos, en promedio, hasta llegar a la siguiente fila en espera de su misma ruta. En las cabinas de venta de tiquetes sólo trabaja una persona atendiendo, habiendo disponibles dos puntos de venta, en función de una rápida estadía del usuario en las filas.
Entre las estaciones más demandadas de la troncal del Norte y Caracas, se encuentran: Calle 127, Calle 100, Virrey, Calle 85, Héroes, Calle 72 y Marly. Para los pasajeros no es nada confortable montarse en un articulado lleno de personas, luego de haber esperado pacientemente casi media hora en la estación. Lastimosamente, no les queda otra opción, puesto que esperar el siguiente retardaría sus compromisos y/o “las piernas no dan para más”, según afirmó uno de los usuarios.
Son centenares las personas que se acercan a los auxiliares bachilleres de Transmilenio para denunciar la gran cantidad de hurtos que se llevan a cabo en estaciones y buses articulados. Hampones calificados aprovechan la lucha de sus víctimas por soportar el viaje, o la espera, para despojarlos de sus pertenencias. Éstas autoridades no pueden hacer nada ni por la denuncia, ni por organizar un poco el sistema de salida y entrada de personas en las estaciones. Al igual que encargados de logística del sistema de movilidad, que no saben qué hacer con tanta gente, y para eso les pagan.
Daniel Díaz, estudiante de 19 años y usuario de Transmilenio, afirma demorarse el doble del tiempo que tarda en su automóvil particular en su recorrido desde la 142 con Autopista Norte hasta su universidad, ubicada en la calle 52 con calle 13, en sus días de “Pico y Placa”. Mientras que David Maya, arquitecto de 27 años, expresa su descontento con el sistema de transporte público, pues se ve obligado a utilizar el “Transmilleno”, como él mismo lo denomina, y no puede llevar consigo todas las cosas que necesita para su trabajo, como computador portátil, maquetas, etc., que pueden sufrir daños por el apretón entre personas, o en el peor de los casos, su pérdida por robo. Además, le parece inconsciente la desorganizada salida de las estaciones, en las que a veces se siente encarcelado por varios minutos.
Para Miguel Rico, usuario de 32 años, la medida del “Pico y Placa todo el día” ha sido un gran error del alcalde, puesto que los trancones siguen siendo los mismos de siempre y el Transmilenio sufrió las consecuencias de una gran demanda de servicio.
El problema se identifica bajo dos ramas: el “Pico y Placa todo el día” congestionó el servicio de Transmilenio; y, al sistema de buses articulados le quedó grande trasportar los usuarios adicionales, que provienen de la medida de movilidad tomada en la capital. Es momento de pensar si Transmilenio cumple, de verdad, con las expectativas de quienes con frecuencia pagan el costo del pasaje, como quien acepta las condiciones del viaje.
Si está pensando en utilizar este sistema de transporte público masivo, no olvide viajar con tiempo extra para las grandes filas, una sombrilla y gafas de sol (para cualquiera que sea la circunstancia del clima), algo de “mecato” para el hambre y, ante todo, gran paciencia y positivismo, al tener que viajar pegado a cuatro personas por todos los lados de su cuerpo, junto al aliento y olores varios de cada quien. Esta es la manera que funciona el principal medio de movilidad en la capital.
Por: ESTEBAN ALVARÁN MARÍN esalvaran@academia.poligran.edu.co
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servido por Esteban
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